Sigo soñando. Tengo incluso miedo de cerrar los ojos y verlo. Ver como mis sueños mas ocultos salen a la luz arrasando con todo mi castillo. Necesito a mi príncipice, a mis tres metros sobre el cielo. No me hace falta más, quiero perderme con él por las páginas de mi cuento de hadas. Surcar los océanos de nuestro barco pirata. Comernos a besos en el baile real y de vuelta a casa, encontrar el zapato de la Cenicienta. Quiero amanecer a su lado y que con un beso me haga revivir, como a la Bella Durmiente. Pasear por Roma en Vespa, vivir con él allí unas románticas vacaciones e ir a la pizzería donde Nikki, Diletta, Olly y Erika hablan del amor cada noche de verano. Aparecer en la cima del Empire State Building y que simule que me pide matrimonio. Que me lleve al País de las Maravillas y al de Nunca Jamás cruzando las estrellas. Llevarle a roban un casino en las Vegas, junto con once ladrones más. Que venga a mi casa y me diga que me quiere con preciosos carteles, simulando que canta villancicos para que Papá y Mamá no digan nada. Jugar a volver a conocernos en cualquier cafetería. Dar juntos la vuelta al mundo en ochenta días. Desayunar con diamantes frente al escaparate de Tiffany's. Perdernos en la espina dorsal de la Gran Vía, oyendo derrapar un coche de la policía. Bucear hasta el fondo del mar e investigar el Titanic...

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